La Justicia europea sentencia que no se puede expulsar a un menor no acompañado si no tiene una acogida adecuada en su país de origen

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El fallo responde al recurso de un menor a quien se le denegó el asilo en Países Bajos, que alegó que no conocía el paradero de sus padres y desconocía si existían otros miembros de su familia.

Según ha dictaminado este jueves el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), no se puede expulsar a un menor migrante no acompañado si no tiene una familia de acogida adecuada en su país de origen. 

Así, el TJUE establece que se debe tener en cuenta el interés superior del niño o adolescente en todas las fases del procedimiento, para lo que es necesario hacer una apreciación general y exhaustiva de la situación de este menor. Así, si el Estado miembro no se ha asegurado de la existencia de esa acogida adecuada, no podrá ser expulsado.

Además, el Tribunal precisa que la edad del menor solo constituye un factor entre otros para determinar si existe esa acogida en su país de origen, pero que no puede ser el único criterio para comprobar la existencia de ese núcleo familiar o entorno de acogida.

Un menor de 15 años en los Países Bajos

Esta decisión del TJUE responde a un caso que se inició hace casi cuatro años, en junio de 2017, cuando TQ, un menor que entonces tenía 15 años, presentó en los Países Bajos una solicitud de permiso de residencia por tiempo determinado en virtud del derecho de asilo.

TQ afirmó que había nacido en 2002 en Guinea y que tras fallecer su tía, con la que vivía en Sierra Leona, se trasladó a Europa. Según relató, en Ámsterdam fue víctima de trata de seres humanos y de explotación sexual, debido a lo cual en la actualidad sufre graves trastornos psíquicos.

En marzo de 2018 un tribunal de primera instancia determinó que TQ no tenía derecho al estatuto de refugiado ni a la protección subsidiaria, por lo que debía ser retornado. En su recurso a esta decisión, el menor alegó que no sabía dónde residen sus padres y que no conocía a ningún otro miembro de su familia, ni siquiera sabía si existían.

La normativa de ese país establece que si un menor migrante no acompañado tiene menos de 15 años se investiga si existe una acogida adecuada en el Estado de retorno y, si no es así, se le concede un permiso de residencia ordinario. En el caso de que tenga más de 15 años, la investigación no se lleva a cabo y se espera a que el menor cumpla los 18 años para ser expulsado.



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