¿Por qué España paga la energía eléctrica más cara durante la peor ola de frío en 50 años?

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En España este inicio de 2021 ha venido acompañado de la subida del precio de la electricidad eléctrica de casi un 27 %, justo cuando el país se ha enfrentado a los efectos de Filomena, la borrasca que ha dejado el peor temporal de frío y nieve de los últimos 50 años y cuando muchas familias tienen problemas económicos para utilizar la calefacción eléctrica.

Según la asociación de consumidores FACUA, el recibo de la luz de un usuario medio ascendería a 86,52 euros si se mantuvieran durante todo enero los precios de los primeros 12 días del mes: un 26,7 % más que hace tan solo un año.

El precio del kilowatio hora (kWh) ha alcanzado los 18,39 céntimos (incluyendo los impuestos indirectos), lo que supone una subida interanual del 37 %, desde los 13,42 céntimos que costaba en las mismas fechas del anterior enero.

El récord se alcanzó el viernes 8 de enero, con 94,99 euros el megavatio hora, un 123 % más que una semana antes. Para hacerse una idea de lo que significa se puede comparar con el precio medio registrado en 2020, que fue de tan solo 33,98 euros.

La tercera factura de electricidad más cara en la historia del país

España es el quinto país con la electricidad más cara de la Unión Europea, solo superado por Alemania, Dinamarca, Bélgica e Irlanda, todos ellos países con un mayor poder adquisitivo de su población. El aumento que se ha dado al comienzo de este año ha tenido lugar en todos los países europeos, aunque en menor medida que el experimentado por España, afectada por los problemas de suministro de Argelia y por el oligopolio en su mercado energético.

Las cifras alcanzadas durante los últimos días solo se han superado en dos ocasiones desde que se tiene constancia, por lo que la del primer mes de este 2021 será la tercera más cara en la historia del país.

Esta subida afectará a 11 millones de los 29 millones de consumidores eléctricos que hay en España, es decir, a aquellos que forman parte del mercado regulado y que están acogidos a la tarifa de Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC).

La tormenta perfecta

El pasado sábado, la vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, señaló que se había producido la «tormenta perfecta» estos días, al coincidir la ola de frío y el aumento de la demanda, con la presión en el mercado de gas natural, el incremento de los precios de CO2 y la ausencia de producción de energías renovables, como la eólica y la fotovoltaica. Además, la ministra sostuvo que este aumento de precios era un episodio «coyuntural» con un impacto «limitado» en el recibo de la luz, según declaró a Europa Press.

«Las palabras de la ministra denotan poca sensibilidad con familias que no llegan a fin de mes y que en plena ola de frío están prescindiendo del uso de la calefacción eléctrica ya que no saben cuántos euros va a incrementárseles el recibo de enero», ha valorado el secretario general de FACUA, Rubén Sánchez, a la vez que ha criticado la inactividad del Gobierno para implementar medidas como la fijación de precios máximos en el mercado que hubieran frenado el incremento experimentado en las últimas dos semanas.

Además, Teresa Ribera también ha sacado pecho de que desde hace poco más de dos años, cuando el Partido Socialista llegó al Gobierno, «el coste de la energía mayorista ha bajado un 40 %». Por su parte, el último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) apuntaba que «el precio para un consumidor acogido al PVPC se ha reducido un 7 % durante el año 2019 con respecto al año anterior» y añade que ha resultado ser un 17 % inferior al precio medio facturado por el conjunto de las comercializadoras a los consumidores domésticos acogidos al mercado libre.

Problemas con el gas

El precio del gas se ha disparado en las últimas semanas. Los motivos son dos principalmente. En primer lugar, una buena parte de la producción internacional se está desviando hacia Asia, debido a la alta demanda que está experimentando esa región, a lo que se une las dificultades de Argelia, el principal exportador de gas a España, para transportar gas a través del gasoducto hasta la península Ibérica, lo que también ha reducido el flujo.

En segundo lugar, el precio de los mercados de CO2, la penalización a las tecnologías que más CO2 emiten, se encuentra en aumento, lo que afecta directamente al gas, que, precisamente el pasado 8 de enero llegó a su récord histórico, con 54,15 euros el megavatio-hora. Y es el precio del gas el que encarece el precio del resto de las energías por la curiosa manera en la que se fija el precio de la energía en España.

¿Cómo se fija el precio de la energía eléctrica en España?

El precio mayorista de la electricidad tiene un peso cercano al 35 % del recibo final, mientras que alrededor del 40 % corresponde a los peajes (costes fijos) y alrededor del 25 % restante atañe a impuestos (IVA e Impuesto sobre la Electricidad). Aunque el Gobierno ha congelado en 2021 los peajes y cargos eléctricos, la subida del precio afecta directamente a la parte del consumo e indirectamente a los impuestos.

Ese precio mayorista se fija diariamente desde el año 2013, cuando se acabó con las subastas trimestrales. Ahora las empresas generadoras de electricidad y las comercializadoras casan precios para cada hora del día siguiente. Se prioriza la entrada de las energías más baratas, como son las renovables y la nuclear, para cubrir la demanda, aunque el precio lo fija la última energía en entrar. Es decir, cuando la demanda aumenta (como durante el temporal de frío y nieve traído por Filomena) es necesario echar mano del gas para cubrir la demanda, y es el precio de éste el que reciben también el resto de productos, a pesar de que el gas es la tecnología más cara de las utilizadas actualmente.

Los ‘beneficios caídos del cielo’ como parte del problema

Precisamente muchos expertos apuntan a los conocidos como ‘beneficios caídos del cielo’ (o windfall profits) que reciben las compañías eléctricas hidráulicas y nucleares como una parte fundamental del problema, criticando que estas energías estén sobrerretribuidas al tener un coste de producción mucho más barato, pero cobrar el mismo precio que tecnologías más caras, como el gas.

Por ello, el acuerdo inicial alcanzado entre el Partido Socalista y Unidas Podemos (UP) contemplaba limitar ese tipo de ingresos por sobrerretribución. En aquel momento, el anuncio hizo que las acciones de las grandes compañías energéticas del país cayeran entre un 6 y un 9 %.

Necesidad de cambios en el sistema

Aunque el clamor es unánime sobre la necesidad de realizar cambios en el actual mercado de la electricidad de España, se trata de un problema complejo que el Gobierno de España todavía no ha abordado. Por el momento, ha descartado nacionalizar una empresa eléctrica y bajar los impuestos para que se reduzca el precio de la luz

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«Lo más grave es que el Gobierno no está actuando«, critica duramente Rubén Sánchez, que dirige sus censuras a responsables políticas concretas: «Por otro lado las ministras de Economía, Hacienda y Energía, dicen que, bueno, que el mercado funciona así, que ya se tomarán medidas, que esto es poca cosa».

Para la organización que dirige Rubén Sánchez, el Gobierno de coalición del Partido Socialista y Unidas Podemos (UP) debe cumplir su compromiso de que procederían a «modificar la factura eléctrica» con los objetivos de «reducir el porcentaje que representa el término de potencia» y «que el término variable de la componente regulada sea incremental en función de la energía consumida, de manera que el coste a pagar por las personas consumidoras por los primeros kWh sea inferior a los siguientes, incentivando la eficiencia energética».

La hemeroteca

El alza de los precios en un momento tan delicado como este ha dado lugar a una guerra política que ya se había desatado con anterioridad, por ejemplo en los años 2013 o 2017. Entonces los actores tenían cambiados los papeles, gobernaba el Partido Popular, encabezado en aquel entonces por Mariano Rajoy, y tanto socialistas como UP eran muy críticos con el encarecimiento de la energía.

«Disparar la factura de la luz un día como hoy solo demuestra la codicia de las eléctricas. Si el Gobierno lo consiente, será cómplice«, tuiteaba en 2017 quien ahora es vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. Unos años antes, en 2014, era el actual presidente Pedro Sánchez, quien a través de la red social lanzaba: «La subida de la luz del 8 % prueba el fracaso de la reforma eléctrica de Rajoy, y alerta del riesgo de más gente sufriendo pobreza energética«.

Nuria López





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