Un médico engendró 7 hijos en pacientes con problemas de fertilidad porque el esperma de un donante no funcionaba

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Según la normativa, el especialista no puede ser acusado de cargos criminales y actualmente, presentó una demanda en contra de la Junta Médica para evitar sanciones.

Un médico de Texas (EE.UU.) está bajo investigación tras utilizar su propio esperma para engendrar al menos siete hijos en pacientes con problemas de fertilidad porque el semen congelado de donantes no estaba funcionando, informan medios locales.

Los otros casos salieron a la luz casi 30 años después de la inseminación, cuando una de sus hijas, identificada como Eve Wiley, utilizó una prueba de ADN casera y descubrió la verdad en 2018. No obstante, el médico Kim McMorries ahora asegura que no transgredió la ley. 

Previamente, Wiley manifestó que cuando su madre pasaba por el proceso de concepción, aprobó que un «donante local» proporcionara esperma «reciente» cuando las donaciones de personas de fuera del estado habían fallado.

Sin embargo, McMorries decidió mezclar su propio esperma con el de un donante «primario» para lograr una «inseminación mejorada». Con este antecedente, la Junta Médica de Texas ha iniciado las investigaciones correspondientes, alegando una presunta «conducta poco profesional y poco ética».

«Estas mujeres, confiaban […] en que él haría exactamente lo que le pedían», expresó Wiley, tras insistir en la necesidad de aclarar los hechos para responsabilizar a los médicos que actúen de tal forma. «Las personas necesitan estar protegidas», agregó la joven.

No era un delito

No obstante, la técnica empleada por McMorries no es un delito en la mayoría de estados de EE.UU. De hecho, recién en 2019 y guiados por este caso, Texas aprobó una ley que tipifica como agresión sexual que el médico use su propio esperma para inseminar pacientes sin que estas hayan dado su consentimiento.

Por lo tanto, cuando el doctor involucrado tomó la decisión de utilizar su propio esperma, no era ilegal. «Cuando esto ocurrió, no se consideró incorrecto», señaló McMorries en un correo electrónico enviado el año pasado a Wiley, argumentando que en ese entonces, nadie consideró las consecuencias de las pruebas genéticas.

A pesar de que el especialista no puede ser acusado de cargos criminales, la organización médica planea imponer sanciones que podrían incluir la revocación de su licencia por transgredir el principio de «consentimiento informado» cuando utilizó su propio semen en pacientes que no lo sabían.

Demanda de McMorries contra la Junta Médica

Bajo este contexto, el doctor presentó una demanda contra la junta el 12 de noviembre para seguir ejerciendo la profesión, alegando un estatuto que contempla limitaciones de tiempo para la imposición de sanciones. Asimismo, afirma que el organismo está respondiendo a las presiones ejercidas por los medios de comunicación por la amplia cobertura del caso.

«La atención de los medios no debe cambiar la ley en lo más mínimo, la ley es la ley. […] De hecho, la ley debería resistir las vicisitudes del ‘juicio de los medios’. No hay una base legítima para que la Junta se doblegue ante la presión o el ‘calor’ de la prensa», reza el texto legal presentado por McMorries.



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